La Meseta del Malecón: Calmante que Enciende los Ánimos y Agrava el Caos Vial

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Por: Mario Holguín / Titular Secretaría de Seguridad Vial Fuerza del Pueblo

En el corazón de la capital dominicana, la Avenida George Washington, se ha convertido en un escenario de controversia vial.

La constucción de una meseta destinada a reducir los accidentes en este tramo altamente transitado ha terminado exacerbando los ánimos de los conductores y vecinos, agravando la congestión diaria.

Aunque la iniciativa partía de una buena intención para minimizar las siniestralidades que azotan esta arteria urbana, las críticas no se han hecho esperar en las que se señalan que existen alternativas menos invasivas y más eficientes.

La construcción de estas rampas, que no cumplen con los códigos internacionales al parecer, la calificamos como una medida agresiva. Además, cuestionamos la negativa a incorporar tecnologías modernas para el control y vigilancia del flujo vehicular, como sistemas de cámaras inteligentes, radares o sensores de tráfico.

Adaptando el Malecón a una era digital; sin embargo, se produce frustración al enfrentar los usuarios demoras interminables en horas pico.

En la Secretaría de Seguridad Vial de la Fuerza del Pueblo, advertimos que decisiones apresuradas como esta no solo generan ineficiencias económicas, sino que también alimentan el escepticismo público.

Ante las evidencias de un tránsito cada vez más peligroso surgidas de esta intervención, las autoridades han iniciado esfuerzos para corregir el desatino.

El objetivo es lograr un desplazamiento más armonioso y menos riesgoso para peatones y vehículos. Mientras el daño ya está hecho. Se invirtió en una infraestructura que, a la luz de los hechos, resultó inadecuada y sorpresiva.

Ahora, surge la necesidad de evaluar el costo de oportunidad de esta alternativa con recursos extranjeros, según cuentan, que podrían haberse destinado a proyectos más sostenibles, previamente consensuados, de lo que careció el proyecto anterior.

A esto se suma un factor intangible pero crucial: la erosión de la confianza ciudadana en la eficiencia y eficacia del gobierno en materia de movilidad urbana.

Esta desconfianza se suma a otras iniciativas de transporte, complicando el camino hacia una ciudad más fluida y segura.

Ahora, las correcciones avanzan, la meseta del Malecón sirve como recordatorio de que las buenas intenciones no bastan sin una planificación rigurosa y el uso de herramientas contemporáneas.

Recursos públicos destinados a mejorar la movilidad urbana podrían haber sido canalizados hacia opciones más eficientes, como señalización avanzada o campañas de educación vial.

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